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8 mitos sobre lo que viene bien a tu salud

Cada uno te cuenta su película y no sabes qué hacer para mejorar tu salud y adelgazar. Sal de dudas ya: desmontamos las creencias más extendidas que te están haciendo mal sin saberlo.

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María Palmero nos cuenta sobre mitos de salud que ella titula:  “8 mitos sobre lo que viene bien a tu salud en los que deberías dejar de creer ya mismo” publicada originalmente en El Confidencial.

Quieres cuidarte y perder esos kilitos que te sobran, pero estás más perdido que Rajoy en una clase de inglés. Investigas en revistas y periódicos, pero cada medio te dice una cosa diferente. La sobreinformación te ha invadido y estás paralizado. “¿Bebo dos litros de agua o no”, “¿tomar vitaminas me hará engordar?” o “¿debo eliminar el azúcar de mi dieta?” son algunas de las miles de dudas que te asaltan cada vez que entras en la cocina. Las decenas de dietas nuevas que se publican cada día no ayudan.

No temas. Aquí desmontamos los ocho mitos que siembre has creído sobre lo que es saludable o no. Una guía completa, recogida en ‘Alternet’, escrita por la experta en ejercicio físico y bienestar Gretchen Reynolds. La popular columnista de ‘The New York Times’, ‘Men’s Journal’ y ‘Elle’, entre otros medios, nos ofrece la teoría para que podamos ponernos en marcha con la práctica. ¡Ya no hay excusas!

1. “Consumir azúcar es bueno”: FALSO

Durante años hemos estado a vueltas con el azúcar, pero recientemente diversos estudios han determinado que solo nos aporta calorías vacías y que no es tan bueno como pensábamos. El último informe se publicó la semana pasada en el último número de ‘JAMA’, la revista de la Asociación Médica Estadounidense. Este recoge las conclusiones de tres investigadores de Harvard, quienes revelaron documentos que probaban que en la década de los 60 las bondades del azúcar estuvieron financiadas por la industria. [Haz clic aquí para saber más].

Esta última pesquisa coincide con las investigaciones publicadas en los últimos años, que determinan que los carbohidratos refinados (especialmente los azúcares) son los culpables de los problemas de salud más comunes en el mundo.

Consumimos el doble de azúcar recomendado por la OMS, lo que nos puede provocar aumento de peso, caries, diabetes y problemas de memoria

La Organización Mundial de la Salud (OMS) puso en el punto de mira el abuso en la ingesta de azúcar de los europeos (100 gramos diarios). El organismo advirtió de que el consumo de este dulce blanco no debe superar los 50 gramos diarios (unas 12 cucharaditas de té) en una dieta de 2.000 calorías. Es decir, deberíamos reducir nuestro consumo a la mitad.

“El exceso de azúcar provoca aumento de peso, caries y diabetes. Además, puede afectar negativamente a la memoria y a la presión arterial, y contribuye a la aparición de enfermedades como cáncer de páncreas, obesidad y problemas de hígado”, detalla Reynolds.


2. “Comer grasa te hará engordar”: FALSO

La manipulación de la industria azucarera convirtió a la grasa en el enemigo a batir. “La grasa es mala”, clamaban. La gente lo creyó y aún hoy lo sigue haciendo. En 1977, las pautas dietéticas americanas sugerían una alimentación baja en grasas “saludables para el corazón”, una carencia que se compensaba con la mayor ingesta de alimentos ricos en azúcar. Todo ello provocó el aumento de la obesidad de los estadounidenses.

Esta creencia generalizada llevó al Foro Nacional de Obesidad (NOF, en sus siglas en inglés) a publicar un informe en el que animaban a la polbación a consumir grasa (incluso la saturada), pues es beneficiosa para la salud (ayuda a reducir los índices de obesidad y diabetes tipo 2). Los autores aseguraron que una dieta rica en grasas “buenas” (aguacate, queso, carne fresca y lácteos) podría ayudar a proteger el corazón y contribuir a mantenernos en forma.

3. “Hacer ejercicio me hará adelgazar”: FALSO

En planes de adelgazamiento, la dieta y el ejercicio van intrínsecamente unidos. Siempre. Por mucho que te mates en el gimnasio, si no cuidas tu alimentación no perderás ni un gramo. Un estudio reciente encontró que ejercitarse solo representa del 10 al 30% del gasto energético diario. Y el proceso de digestión de los alimentos está en el 10%. Echa cuentas.

Además, debes tener en cuenta que practicar ejercicio cuando lo que quieres es perder peso puede jugar en tu contra. Un estudio de 2009 encontró que las personas comen más después del ejercicio, debido a la sobreestimación de la cantidad de calorías que quemaron en el gym.

Aun así, detalla Reynolds, eso no significa que debes renunciar al gimnasio: “El ejercicio reduce significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular y la acumulación de ‘grasa mala’ alrededor de los órganos, la cual puede causar enfermedades coronarias, depresión y disfunción sexual. Para las mujeres, también reduce el riesgo de padecer cáncer de mama”.


4. “Puedo adelgazar áreas específicas”: FALSO

Es una creencia muy extendida. Quieres perder barriga y entonces no se te ocurre una cosa mejor que matarte a abdominales. Error, amigo. Ejercitando la zona que deseas reducir solo conseguirás fortalecer los músculos de esa parte.

Un estudio publicado en ‘Yale Scientific’ en 2013 demostró esta tesis tras someter a doce participantes a entrenar las piernas durante 12 semanas. ¿Resultado? Los individuos habían reducido grasa corporal en todo el cuerpo, no solo en las extremidades inferiores. Otro estudio, publicado en 2012, sigue la línea: demuestra que solo podremos perder grasa localizada con dieta o combinando el régimen con ejercicio.

Aun así, “debes tener presente que ejercitar la zona que quieres reducir siempre es buena idea, ya que la fortalecerás y tonificarás, haciendo que se vea más delgada”, cuenra Reynolds.

5. “Tomar suplementos es bueno”: FALSO

La industria de los suplementos dietéticos se embolsa nada menos que 19 millones de dólares al año gracias a la creencia de que es necesario tomar la dosis diaria de vitaminas a través de una pastilla. Si eres de los que, religiosamente, se toma su multivitamínico a diario, deja de hacerlo. Los expertos recomiendan tomar solo la vitamina o mineral del que se tiene carencia, ya que “una dosis elevada puede ser incluso perjudicial para tu salud”. Además, tampoco debes descuidar tu dieta solo porque te tomes la ‘pastilla mágica’, detallan desde la ‘American Dietetic Association’.

Por muchas sentadillas que hagas no te librarás del culo gordo que has echado tras el verano. Deberás combinar el ejercicio con una dieta adecuada

La revista ‘Annals of Internal Medicine’ ya advirtió en 2013 de la inutilidad de consumir estas vitaminas de bote: “El mensaje es sencillo: la mayoría de suplementos vitamínicos no previenen el desarrollo de enfermedades crónicas ni la muerte, su uso no está justificado y deben ser evitados (…) La industria de los suplementos está basada en la anécdota. Las pruebas determinan que no produce ningún beneficio a largo plazo. No sirven para prevenir la mortalidad, ni los ictus, ni los infartos”, aseguraron cinco doctores.

6. “Los zumos detox son geniales”: FALSO

Una pequeña parte de la industria alimentaria ha sabido sacar filón a la moda de las dietas détox produciendo los famosos zumos. Sustituir una o todas las comidas del día con este (nada barato) jugo no eliminará las toxinas de tu cuerpo, no te adelgazará, no vendrá bien para tu piel ni tampoco aumentará tu energía. “Solo perderás agua”, detalla Elizabeth Applegate, profesora de la Universidad de California, quien añade que “el concepto de limpieza es una idiotez, ya que el cuerpo no necesita ninguna ayuda para deshacerse de los compuestos que no quiere, pues de eso ya se encargan el hígado y los riñones”.

El problema, cuenta Reynolds, no es solo la inutilidad del consumo de estos zumos, sino los altos niveles de azúcar que contienen. De acuerdo con ‘Daily Beast’, estos jugos pueden aumentar tu glucosa en sangre tanto como una lata de Coca-Cola. “Mientras que tomar frutas y verduras es necesario en una dieta saludable, beberlas solo conservará las calorías y no los nutrientes”, añaden.

La experta en nutrición es clara: “En lugar de gastarte un dineral en un zumo détox, come unos cuantos arándanos. Tu cintura y tu cartera te lo agradecerán”.


7. “Hay que beber 2 litros de agua”: FALSO

Aunque está comprobado que beber agua ayuda a adelgazar, no hay que obsesionarse con las cantidades y desterrar para siempre el mito de los “dos litros de agua diarios”. No solo no es necesario, sino que además puede ser perjudicial para tu salud.

“Si bebemos agua en exceso, la función renal puede verse afectada, y los riñones (órganos excretores por excelencia) no podrán procesar el líquido lo suficientemente rápido, lo que dará lugar a una dilución de los niveles de potasio, sodio y cloro, entre otros, que están directamente implicados en la actividad contráctil de los músculos. También puede ocurrir la dilución de dichos componentes en el interior de las células, lo que puede provocar problemas cerebrales, cardíacos o respiratorios“, detalla el doctor Ricardo Cánovas en su libro ’20 minutos a la semana para estar en forma’ (ed. Planeta).

No es necesario que bebas dos litros de agua al día ni que te duches tanto, ya que puede ser muy perjudicial para tu salud. Lo dice la ciencia

Así que, ya sabes: en lugar de obsesionarte con los ocho vasos de agua diarios, lo mejor es que escuches a tu cuerpo y beber solo cuando tengas sed”.

8. “Es bueno ducharse a diario”: FALSO

Querido, no pasa nada porque no te duches a diario. Si tu pareja te lo echa en cara remítele a la ciencia. El profesor de dermatología de la Universidad de Nueva York, Joshua Zeichner, aseguró que lo de bañarse tanto es un asunto cultural más que algo higiénico: “Hacemos la mayoría de las cosas solo por seguir normas sociales”.

No solo es una estupidez lavarse el cuerpo a diario, sino que además puede ser perjudicial para tu piel (eliminas bacterias útiles que la mantienen saludable y actúan de escudo contra las malas) y para tu cabello (lo seca en exceso). “Interrumpen los procesos naturales de nuestro cuerpo, y además es una gran pérdida de agua habiendo tantas personas en el mundo sin acceso a este bien tan preciado”, leemos en ‘Bustle’. Lávate solo cuando sea necesario.

 

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